Ya es hora.
Basta. Estamos hartos
del
tribunaliceo juego de cartas marcadas.
El nudo
gordiano no se desata, se corta.
Es menester
arrebatarle a los traidores
el poder
delegado. Y ya no importa si es justicia.
Seamos
ejemplares. Rompámosle el culo a sus hijas
entonando
el himno a carcajadas. Rapemos a sus mujeres,
tatuémosle
la frente cómplice y amarrémoslas desnudas
a la
columna de un Shopping, para lapidarlas con objetos de marca.
Saqueemos
sus casas suntuosas meando en las paredes. Dejemos
un olor a orín
perenne que recuerde sus almas. Arrojemos
sus
pertenencias a la calle. Que la lluvia y el tiempo pudra las astillas
a las que
reduciremos sus botines infames. Escupamos a sus padres
en sus
sillas de ruedas y escribamos con mierda su apellido
en todas las letrinas. Y finalmente a ellos, preservémoslos
de la muerte,
partiendo
sus espaldas. Confinémoslos en eternas cuadriplejias,
a
presenciar la ira que han desatado. Seamos implacables y tutelémonos,
mutuamente,
en persistir en el castigo a través de generaciones.
Y cuando
finalmente se acerquen al último
suspiro, empalémoslos
frente a
los clausurados burdeles que ampararon sus codicias.
Que sus
cadáveres putrefactos vociferen la advertencia, sobre parvas
de
testículos arrancados a velados clientes.
Aunque hagamos
todo esto, seguiremos buscando.
Porque no
basta. La venganza no calma.
Porque si aceptamos finalmente bailar con el diablo, él
pondrá la
música. Y la sed de justicia seguirá vigente.
Necesitamos
saber. ¿Qué pasó? La verdad es necesaria.
¿Dónde estábamos entonces? Necesitamos saber todas las
culpas.
Es
imprescindible castigar honradamente. Y llorar por las víctimas.
Llorar.
Llorar sinceramente. Por las madres, por las hijas.
Y por
nosotros.
Por haber
aguantado tanto tiempo, mirando hacia otro lado.
Alejandro
Robino


Tu escrito me sacudió a la par de la sentencia. Todos absueltos.Hijos de puta.
ResponderEliminarDesde "Rompámosle" hasta"objetos de marca", te lo perdono por emoción violenta,por indignación, porque te salió como venganza. Marita fue violada en todos los sentidos, y poner aquí el sexo como objeto de justicia, me ofende un poco, el pito como arma otra vez, aunque sea por defender a una indefensa...
Lo que escribiste para mi no necesita corrección, sólo te doy mi opinión como mujer, como mamá de tres hijas (Nada menos)a las que después de la sentencia, abracé fuerte, y no me quedó ni un santo para pedirle que me las cuide, porque parece que con las leyes no alcanza.¡Qué pared nos separa de Marita?Porqué hay que tragarse este sapo?En fin, pensándolo bien, es poco lo que les deseás.Yo no estoy a favor de la pena de muerte, pero estoy a favor en que se los larguen a las madres despojadas de sus hijas, a ver si se pueden defender.
Y gracias, gracias por sacudirnos desde tu lugar de escritor.María Pía Agostino