miércoles, 26 de mayo de 2010

Compatriota



Súbito, un incandescente nerviosismo trepa a sus mejillas.
Forzado por las circunstancias, inaudible balbucea.
Concluyentes diferencias estético filosóficas,
lo distancian de las canciones patrias de modo irreconciliable.
Si bien se dice que nació por acá y tuvo madre y tuvo padre
y concurrió a una escuela pública y al vacunatorio de la sala de auxilios,
sus aires parisinos, se fundamentan en la firme convicción
de que la cigüeña desde allí lo trajo. Un tipo regio. Moderno.
Ciudadano del mundo que el concepto de patria abochorna.
Of course, comulga con la mofa a las escarapelas
que tanto desentonan con la moda europea en solapas.
La alegría callejera le sienta incómoda, molesta. Necesita,
de plateas y tribunas que establezcan jerarquías para sentirse parte.
Sus cacareados estándares democráticos, le impiden admitir
su repulsión por lo masivo. Prefiere tolerarlo como algo pintoresco.
Ese desdén lo tranquiliza. Siempre ha sido progresista. Su censura
a la bandera, no debe sacarse del contexto de razones pacifistas que profesa.
Prefiere interpretar la gesta patria, como un week end extendido. La historia
empieza en su ombligo. Un turista perenne en su propia tierra.
No hay maldad en su arrogancia impostora. Sólo intenta distinguirse.
Y lo logra. Un pelotudo terminal, mi compatriota.
Él, también me constituye en argentino.

1 comentario:

Al entrar aquí, abandona toda esperanza.